Las palabras, al igual que las personas, tienen un origen y una familia. Así, cuando conocemos sus raíces, nos son revelados sus secretos, las comprendemos mejor y reconocemos otras palabras como pertenecientes a la misma familia cuya raíz posee el mismo significado. Las raíces “gn” y “no” encierran el significado de “conocimiento”. Pertenecen a esta familia muchas bellas palabras, como “noble”, que significa digno de ser conocido por sus virtudes y excelencia; “gnomo”, genio conocedor de lo arcano; “gnosis”, conocimiento; “diagnóstico”, algo que se nos da a conocer por sus síntomas; “agnosticismo”, actitud filosófica que declara inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia; ignorante, que no conoce. Y así, novela, notable, nombre, noticia, significado, entre otras, implican conocimiento. El Manual de Oslo no permanece ajeno a esta interpretación cuando nos dice que “la innovación implica la utilización de un nuevo conocimient...