El Diario de Alejandría se inicia, en aras de su nombre, en dos escenarios, el público y el privado. El “diario” se supone un relato íntimo y Alejandría es el símbolo de la máxima expresión cultural del mundo antiguo. El acto literario surge como magia inseparable de la polarización que opone una zona sagrada: privada, pura, perfecta, a un espacio profano, el exterior donde se ha desencadenado la guerra, el estruendo, el caos. Del mismo modo, es inseparable de los intercambios que se establecen entre los dos campos. Su polarización en dos zonas distintas permite la realización de esta síntesis creadora. El papel de los lectores consistiría en prolongar o ejecutar las sugerencias formuladas. Holderlin, expresión poética del titanismo, invoca al corazón popular y a la patria: “¡Oh! Sagrado corazón del pueblo. ¡Oh! Patria”. La catarsis programada habría que interpretarla como el resultado de esa polarización en dos zonas diferentes, resultado de dos universos opuestos, p...
“Hay estrellas muertas que aún brillan, porque su luz quedó atrapada en el tiempo”. En una primera aproximación a la creación poética de Reynaldo Lacámara, esta delgada luz de tierra, podemos considerar que nos enfrentamos, ya desde el título, a una paradoja, en que se unen ideas opuestas, en apariencia irreconciliables, o a un oxímoron, si consideramos que, al mismo tiempo que ideas, son conceptos unidos sintácticamente, siendo contradictorios tierra y luz, lo cual nos lleva a una dimensión nueva de la realidad perteneciente al terreno de la imaginación, actividad del alma no sujeta al dominio de la razón ni a reglas impuestas, construyendo un universo distinto al que percibimos en un estado consciente y que permite al lector acceder a una relación concreta con la simbología que no obedece a la lógica, permitiendo al ser social superar los traumas producidos en una fase de su desarrollo histórico, a través de la belleza del lenguaje poético, metafórico, tendiente a resolve...