Todos los seres humanos, en algún momento o época de nuestras vidas, creemos que si actuamos correctamente, seremos favorecidos por Dios o por los dioses o por la vida misma y que seremos reconocidos por los demás.
Con el transcurrir del tiempo, nos percatamos de que no es así, sino que, al revés, a gente que actúa mal o que comete actos contrarios a los principios y valores considerados nobles, les va bien y consiguen, finalmente bienestar económico y éxito social, siendo, incluso, respetados y admirados por la comunidad.
También nos vamos enterando de que los personajes famosos y que son destacados por los medios carecen de valores y mienten, engañan, cometen actos inmorales, pero aún cuando sean descubiertos, sus vidas no son afectadas.
También ocurre que esas personas, dictadores, políticos, artistas, cantantes populares, actores de cine, etc. cuando ya no sirven a los intereses partidistas, imperialistas, mediáticos, entran en un estado de decadencia o miseria moral o drogadicción o excesos de diverso tipo, que los destruyen. Creo que hay una explicación del porqué es así.
Ocurre que el sistema opera contrariamente a una lógica elemental, según la cual deberían ser destacados, premiados y enaltecidos los que actúan bien, para que, de este modo sirvieran de modelo a las generaciones jóvenes y de incentivo para actuar correctamente.
Al no ser así , sino, por el contrario, al premiar y enaltecer a seres que no lo merecen según ese parámetro, trátese de futbolistas, cantantes, políticos, personajes del espectáculo, políticos y religiosos corruptos, etc. se está ofreciendo al mundo un modelo que se copia en forme inconsciente y que provoca disconformidad en la parte de la sociedad que no se aviene a esas formas de ser ni de actuar y que se mantienen incorruptibles, pero fuera del juego. Pareciera ser que ser verdadero, honesto, virtuoso, no tiene valor en esta vida, y si no tenemos la certeza de otra, fuese completamente inútil. Pero aun así nos empeñamos en seguir siéndolo.
Con el transcurrir del tiempo, nos percatamos de que no es así, sino que, al revés, a gente que actúa mal o que comete actos contrarios a los principios y valores considerados nobles, les va bien y consiguen, finalmente bienestar económico y éxito social, siendo, incluso, respetados y admirados por la comunidad.
También nos vamos enterando de que los personajes famosos y que son destacados por los medios carecen de valores y mienten, engañan, cometen actos inmorales, pero aún cuando sean descubiertos, sus vidas no son afectadas.
También ocurre que esas personas, dictadores, políticos, artistas, cantantes populares, actores de cine, etc. cuando ya no sirven a los intereses partidistas, imperialistas, mediáticos, entran en un estado de decadencia o miseria moral o drogadicción o excesos de diverso tipo, que los destruyen. Creo que hay una explicación del porqué es así.
Ocurre que el sistema opera contrariamente a una lógica elemental, según la cual deberían ser destacados, premiados y enaltecidos los que actúan bien, para que, de este modo sirvieran de modelo a las generaciones jóvenes y de incentivo para actuar correctamente.
Al no ser así , sino, por el contrario, al premiar y enaltecer a seres que no lo merecen según ese parámetro, trátese de futbolistas, cantantes, políticos, personajes del espectáculo, políticos y religiosos corruptos, etc. se está ofreciendo al mundo un modelo que se copia en forme inconsciente y que provoca disconformidad en la parte de la sociedad que no se aviene a esas formas de ser ni de actuar y que se mantienen incorruptibles, pero fuera del juego. Pareciera ser que ser verdadero, honesto, virtuoso, no tiene valor en esta vida, y si no tenemos la certeza de otra, fuese completamente inútil. Pero aun así nos empeñamos en seguir siéndolo.

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