La historia de nuestro continente puede considerarse como la experiencia más traumática que, en su nacimiento y desarrollo, puede experimentar una civilización, sólo comparable al trauma sufrido por África, cuyos habitantes fueron desarraigados y sometidos a una esclavitud indigna y cruel, muy diferente a la practicada por los pueblos esclavistas de la antigüedad, donde un esclavo podía incluso ser filósofo o educador de príncipes. Por el contrario, príncipes y reyes africanos e indios fueron convertidos en sirvientes o esclavos de truhanes, que despreciando toda nobleza, sólo ansiaban el oro y demás riquezas materiales, tal como continúa ocurriendo hoy en día. Escribir es equivalente a recordar, a “hacer memoria”, a dominar el pasado. En nuestra época actual, en que el pasado de América es materia de análisis y discusión, en que se está escribiendo “otra historia”, ya no desde el punto de vista de los opresores, sino de los oprimidos, es preciso recuperar esa memoria histórica par...