Toros y corderos
“No sólo los grupos defensores de los derechos de los animales tienen dificultades con la Parashá de esta semana; la mayoría de la gente en nuestra era moderna tiene problemas con todo el concepto de sacrificios animales, que es el tema principal del tercer libro de la Torá, Levítico.
Pero no deseo entrar en racionalizaciones acerca de la moralidad bíblica. El segundo versículo del libro se presta a algunas interesantes interpretaciones homiléticas, que aclara que el punto de la Torá sobre los sacrificios no es acerca del animal sobre el altar, sino sobre la persona que lo ofrenda:
"Cuando un hombre traiga una ofrenda entre ustedes a Di-s, de los animales del ganado vacuno o del rebaño traerá su ofrenda" (Yossy Goldman, s/f).
(Levítico 1:2)
Claramente acá el lenguaje es forzado. En efecto, la mayoría de los traductores han editado el texto en forma más fluida —cuando un hombre entre ustedes traiga una ofrenda, claramente una mejora en el curso del versículo.
Rabí Schneur Zalman de Liadi, en su clásico Likutei Torá, insiste sin embargo, que la sintaxis de la Torá es deliberada. Cuando un hombre traiga una ofrenda, es decir, quiere acercarse a Di-s (la palabra hebrea korbán tiene su raíz en la palabra karov, acercarse), entonces debe saber que la ofrenda debe venir de ustedes, del animal que está en su interior.
Todos nosotros poseemos tendencias animales y éstas deben ser consumidas en el altar de Di-s.
Estamos obligados a sacrificar nuestro animal interior y humanizarnos trabajando en el desarrollo de nuestros rasgos de carácter hasta que la bestia en nuestro interior haya sido neutralizada —y mucho mejor —santificada".
Caín y Abel
Creo que se ha persistido hasta hoy una interpretación equivocada de este mito. Siempre ha existido la pregunta sin respuesta, acerca de por qué Dios acepta el sacrificio de Abel y no el de Caín. La única explicación que cabe es la correcta interpretación del mito. Lo que Abel ofrece en sacrificio es su alma animal, sus instintos más primitivos.
Similar a este mito en cuanto a su significación e interpretación es relativo a los dioses paganos. En base a su etimología, “pagus”, campo, se ha interpretado que son los dioses de la naturaleza y se les ha representado en lugares campestres como bosques y transformándose en animales o como entidades que son una mezcla entre humanos y animales. La interpretación correcta es que representan a nuestra propia naturaleza humana, animal, nuestros instintos más primitivos que nos dominan y llevan a la tragedia, siendo su esencia la impotencia del héroe frente a la omnipotencia de los dioses.
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