Las palabras, al igual que las personas, tienen un origen y una familia. Así, cuando conocemos sus raíces, nos son revelados sus secretos, las comprendemos mejor y reconocemos otras palabras como pertenecientes a la misma familia cuya raíz posee el mismo significado.
Las raíces “gn” y “no” encierran el significado de “conocimiento”. Pertenecen a esta familia muchas bellas palabras, como “noble”, que significa digno de ser conocido por sus virtudes y excelencia; “gnomo”, genio conocedor de lo arcano; “gnosis”, conocimiento; “diagnóstico”, algo que se nos da a conocer por sus síntomas; “agnosticismo”, actitud filosófica que declara inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia; ignorante, que no conoce. Y así, novela, notable, nombre, noticia, significado, entre otras, implican conocimiento.
El Manual de Oslo no permanece ajeno a esta interpretación cuando nos dice que “la innovación implica la utilización de un nuevo conocimiento o de una nueva combinación de conocimientos existentes”, y que I + D constituye una de las etapas del proceso de innovación por cuanto es una “investigación fundamental y aplicada para adquirir nuevos conocimientos, lograr invenciones específicas o modificar técnicas existentes”.
El concepto aplicado al mundo de los negocios viene a ser concebir e implantar cambios significativos en el producto, el proceso, el marketing o la organización de una empresa con el objetivo de mejorar los resultados, cambios que se realizan mediante la aplicación de nuevos conocimientos y tecnología que tienen la potencialidad de ser desarrollados internamente, con colaboración externa o ser adquiridos a través de servicios de asesoramiento o mediante compra de tecnología.
Asimismo, es factible que las empresas logren nuevo conocimiento útil para innovar mediante la adquisición de información técnica, derecho sobre invenciones patentadas, formación o contratación de personas, recurriendo a servicios de ingeniería, diseño u otros servicios de consultoría, invirtiendo en equipos y programas informáticos que hayan incorporado la innovación realizada por otros o desarrollando nuevos métodos de comercialización y venta, (venta es lo que trae el viento).
En síntesis, “nada nuevo bajo el sol”. Lo que ahora existe, existió y existirá siempre. O como dice el más grande filósofo, Parménides, del que solo se conservan unos fragmentos de su Poema del ser: “Lo que es, es; y lo que no es, no es”.
Magdalena Mattar
Email: magdalenamattar@gmail.com

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